Qué mejor que retomar un libro como El arte del piano justo una semana antes del gran día… Gracias Neuhaus por recordarme que debo estudiar con cabeza y no estar sentadas horas y horas delante del piano sin pena ni gloria. Gracias Neuhaus por hacer que me preocupe más por el sonido en el tercer movimiento de la sonatina de Ravel. Al menos intentaré que no mi preocupación por la técnica no eclipse del todo la preocupación por el sonido.

“La inteligencia, la atención y el control de sí mismo intervienen entonces de una forma más selctiva. Esta constatación me obliga a destacar una fórmula fundamental que tenemos tendencia a olvidar muy a menudo y que se aplica tanto al piano como a cualquier otro ejercicio psicofísico: el esfuerzo intelectual es inversamente proporcional al esfuerzo físico”
Neuhaus, Heinrich (1980): El arte del piano, Madrid, editorial Real Musical. p.108.
“Cabeza fría y corazón caliente, tal es mi lema pedagógico. Creo que ninguna persona razonable desdeñará esta modesta parcela de conocimiento adquirido y confirmado por la experiencia”
Neuhaus, Heinrich (1980): El arte del piano, Madrid, editorial Real Musical. p.67.
“Puesto que la música es sonido, la preocupación mayor de cualquier intérprete debería ser el trabajo sobre él. A primera vista no hay nada más evidente. En realidad la preocupación de la técnica en el sentido más estricto de esta palabra (el brío y la agilidad), eclipsa a menudo el problema mayor de la sonoridad. He constatado que los errores de los profesores y pianistas frente a la percepción y a la concreción del sonido puede agruparse en dos tendencias opuestas. Los unos desprecian el sonido, los otros lo sobreestiman. “
Neuhaus, Heinrich (1980): El arte del piano, Madrid, editorial Real Musical. p. 63.
Sé que no debería, pero…es irremediable pensar en el ocio, ese que me está arrebatando el gran día de la semana que viene. No sé si me encontraré a mi misma como decía Benedetti y tampoco sé como me sentiré cuando acabe todo. ¿Qué haré?

“Hay momentos en que tengo y mantengo la lujosa esperanza de que el ocio sea algo pleno, rico, la última oportunidad de encontrarme a mí mismo.”
Benedetti, Mario (1ªedición: 1978, 20ª: 2004): La tregua, Madrid, CATEDRA, Letras Hispánicas. p.87.
“Desde mañana y hasta el día de mi muerte, el tiempo estará a mis órdenes. Después de tanta espera, esto es el ocio. ¿Qué haré con él?”
Benedetti, Mario (1ªedición: 1978, 20ª: 2004): La tregua, Madrid, CATEDRA, Letras Hispánicas. p. 255.
De momento… seguiré con el piano…